El resto es silencio – Carla Guelfenbein

El resto es silencio es un nombre seductor que hace volar la imaginación sobre lo que puede haber en las páginas escritas por Carla Guelfenbein. Al adentrarnos en el mundo creado por esta talentosa narradora, ¡qué sorpresas nos llevamos! Una historia desoladora, llena de nostalgia, de incertidumbre, de verdades. Dolor, angustia, silencio. Guelfenbein nos invita a entrar al hogar de una familia contemporánea donde todos viven sus soledades en silencio. Las voces de Tommy, Alma y Juan se unen en un torrente poderoso, contándonos los sinsabores de la vida y enseñándonos con sus actuares lo que el silencio esconde.

Juan vive con Alma, su segunda mujer. De su primer matrimonio tenemos a Tommy, un niño con una deficiencia cardiaca que se la pasa entre su amigo imaginario, los correos llenos de odio por parte de sus compañeros de colegio y el blog de Mr. Thomas, quien lucha por la sobrevivencia de una familia alacalufe. Lleva una vida solitaria y sin mayores conocimientos de sus raíces. Es así que una conversación que escucha a escondidas lo lleva a indagar sobre la muerte de su madre, encontrándose con más de una sorpresa. Paralelamente, descubrimos el mundo de Juan, un cirujano que vive de los recuerdos de su ex mujer, refugiándose del dolor en sus pacientes. Alma, a su vez, busca terminar con su soledad en los brazos de un antiguo amor, olvidándose poco a poco de su familia. El resto es silencio está compuesto por estas tres voces, las cuales nos hacen vivir una misma realidad de diferentes posiciones; porque, a fin de cuentas, cada quien vive su propia verdad. Guelfenbein trabaja las personalidades complejas de sus personajes de un modo asombroso, adentrándose en la piel de quienes, a pesar de la compañía, se encuentran solos. Quiero destacar el lenguaje utilizado por Tommy, quien con sus reflexiones nos permite algo tan maravilloso e inimaginable como es el volver a ser niños.

El resto es silencio es un reflejo de la sociedad actual, donde a través de Tommy, Alma y Juan podemos identificarnos en más de alguna reflexión sobre la discriminación, la indiferecia, el bullying, el miedo, la necesidad de amor y tantas otras cosas. Todo en estas páginas. El silencio blanco y el silencio negro, ambos conformando una vida que pasa ante nuestros ojos y no espera a que tengamos las herramientas para salir ilesos. Carla Guelfenbein sabe como insinuar en lugar de explicitar lo que sus personajes sienten y viven de una forma exquisita, lo que agradezco infinitamente.

Tal como postula Margaret Mazzantini en una de sus novelas sobre soledades y silencios, este libro nos deja un mensaje que, como seres humanos que somos, comprendemos y luego olvidamos; una verdad que pocos afortunados saben entregarnos con tanta delicadeza como lo hace Carla con esta novela: nadie se salva solo.

CITAS DEL LIBRO:

  • Los recuerdos se van componiendo delicadamente hasta depositarse en la memoria; allí tampoco permanecen inmutables, continúan transformándose junto con los sentimientos que los acompañan, hasta que un día ya no es fácil distinguir la cuota de verdad que hay en ellos.
  • Yo sé que el silencio, cuando no lo conoces, da miedo.
  • Me miran como si fueran a decirme algo, pero entre risas siguen su camino. Sus miradas entran en mi cuerpo y se quedan trabajando en mi interior como gusanos.
  • Aún así, una parte de mi ser cree que lo mío es único, particular, mientras la otra me recuerda que la pasión tiene justamente esa engañosa peculiaridad: hacer sentir a quien la experimenta alguien excepcional.

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